Tu hijo se acuesta a la hora que corresponde, duerme las horas que corresponde, y aun así se despierta agotado. Un estudio de 2024 publicado en la revista Autism usó sensores para medir qué pasa realmente durante esas horas, y encontró que el sueño de los niños autistas, sobre todo cuando el autismo viene junto con TDAH, es físicamente distinto al de un niño con desarrollo típico.
Qué hizo este estudio
Investigadores españoles usaron un sistema de monitoreo circadiano ambulatorio, un reloj que se usa como cualquier reloj de pulsera, para medir tres cosas de forma continua: movimiento, exposición a la luz, y temperatura de la piel en la muñeca.
Lo usaron con 87 niños y adolescentes autistas, 27 de ellos con TDAH además del autismo, y con 30 niños con desarrollo típico como grupo de comparación. La idea era ver qué pasaba con el reloj biológico de cada grupo durante el día y la noche, no solo preguntarles a los papás cómo dormían sus hijos.
Un sueño físicamente más inquieto
Los niños autistas se movieron más durante el sueño que los niños del grupo de comparación. Y los niños con autismo y TDAH combinados se movieron todavía más que los niños con autismo solo.
Esto es distinto a solo «dormir menos» o «despertarse muchas veces». Es actividad motora durante el sueño mismo, un tipo de inquietud física que el niño ni siquiera nota, pero que puede explicar por qué duerme sus horas y aun así amanece cansado.
El estudio también midió la exposición a la luz de cada niño durante el día. La luz, junto con el movimiento y la temperatura, es una de las señales que el cuerpo usa para calibrar su reloj biológico interno. Medir los tres factores juntos, en vez de uno solo, es lo que le permitió al equipo armar un panorama más completo del funcionamiento circadiano de cada grupo.
La pista de la temperatura de la muñeca
El hallazgo más interesante tiene que ver con la temperatura de la piel. Normalmente, la temperatura de la muñeca sube antes de dormirse, como parte de cómo el cuerpo se prepara para el sueño.
En este estudio, los niños con desarrollo típico mostraron el patrón más marcado de ese aumento de temperatura. Los niños autistas lo mostraron de forma más leve. Y los niños con autismo y TDAH combinados lo mostraron todavía más leve que ambos grupos.
Qué tiene que ver esto con la melatonina
Ese aumento de temperatura en la muñeca está fuertemente conectado con la secreción de melatonina, la hormona que le indica al cuerpo que es hora de dormir. Un patrón de temperatura más plano sugiere que la secreción de melatonina podría estar funcionando distinto en los niños autistas, y de forma más marcada en los que además tienen TDAH.
Este enfoque es distinto al de la mayoría de los estudios sobre sueño en autismo, que suelen basarse en cuestionarios para los papás. Aquí, el reloj registró los datos de forma continua durante varios días, lo que reduce el margen de error de la memoria o la percepción de quien responde.
Por qué el TDAH combinado con autismo suma otra capa
Este estudio es de los pocos que compara específicamente a niños con autismo solo contra niños con autismo y TDAH juntos, en lugar de agruparlos como si fueran lo mismo. Y en casi todas las medidas, el grupo combinado mostró el patrón más alterado.
Esto respalda algo que muchas familias con diagnóstico doble ya sospechaban: los problemas de sueño no se suman de forma simple entre un diagnóstico y otro. El grupo AuDHD, autismo y TDAH juntos, parece tener un perfil circadiano propio, no solo «el doble de síntomas».
Qué hacer con esta información
- Si tu hijo duerme sus horas pero se levanta agotado, vale la pena preguntar por la calidad del sueño y no solo por las horas totales.
- Las rutinas que ayudan al cuerpo a subir su temperatura antes de dormir, como un baño tibio una o dos horas antes de acostarse, tienen una base fisiológica real detrás, no son solo un consejo genérico.
- Si tu hijo tiene autismo y TDAH juntos, sus problemas de sueño podrían necesitar un abordaje distinto al de un niño con un solo diagnóstico, no una versión intensificada del mismo plan.
- Consultar con un especialista en sueño pediátrico tiene más sentido cuando hay un diagnóstico combinado, dado lo que muestra este estudio sobre patrones más alterados en ese grupo.
Es un estudio con una muestra relativamente pequeña, así que sus resultados apuntan a una dirección, no cierran el tema. Pero es de los primeros en medir con sensores, en vez de solo preguntar, qué pasa físicamente cuando un niño autista intenta dormir.
